FONDOS MARINOS
Tierra, aire, fuego y agua son los elementos que forman el Universo Diminuto.
El bien más preciado de los Diminutos, las canicas, tienen un nuevo cometido, una misión importante para nuestra humanidad en los cuatro elementos.
Cuando las canicas están colmadas de buenos deseos su cometido en la tierra está cumplido. Las elegidas son arrojadas al mar y pasan al siguiente elemento, el agua.
Esta colección nos desvela el secreto que esconden nuestros fondos marinos.
Un nuevo y mágico mundo fosforescente oculto hasta ahora. Los diminutos presentan un mundo con fabulas y cuentos, grandes historias a través de relatos pequeños.
Los diminutos, en sus mil aventuras llevando su mensaje de unión, comunión, y paz llegaron a las profundidades marinas. No tardaron mucho en adaptarse a sus fondos y socializar con sus habitantes.
Cuentan que viven en los grandes arrecifes de coral…
Cuentan que los diminutos del mar son los encargados de transformar los tesoros de la tierra en tesoros de las profundidades.
Cuentan que…
Las canicas que cumplieron su función en la tierra rodando sin parar, acumulando energía positiva y buenos deseos, son arrojadas al mar.
Allí son recogidas y talladas por artesanos en los grandes lechos marinos.
Les dan una nueva forma y las transforman en relucientes diamantes.
Cuentan que los pulen tanto para que la luz del sol entre a través de ellos y sus rayos lleguen hasta el infinito.
Cuentan que una vez talladas, una vez pulidas, con su secreto en su gran corazón son transportadas a los lugares más lejanos.
Cuentan que las depositan en lugares oscuros, lugares donde la oscuridad lo invade todo.
Cuentan que si las miras de frente su luz te ilumina y calienta el rostro, y te ensancha el alma.
Cuentan que si estás navegando a la deriva y ves un destello de luz pulsante, una luz con un brillo especial que indica una dirección, sigue la senda de luciérnagas de colores, síguelas…ellas te indicarán el camino a casa…

En los grandes arrecifes, allí es donde dicen que están.
Sus accesos, enigmáticos portales que destellan fosforescencia.
Son parte del proceso, cavernas milenarias, llamadas extractoras.
Cuarenta días después de su llegada, en su partida, lucirán pulcras de burbujas.
Cuentan que allí radia una tenue luminiscencia.
Cuentan que están colmadas de ellas.
Cuentan que son veladas y protegidas durante toda su estancia.
Cuentan que las burbujas se encumbran en su interior, aglutinadas todas, para salir lentamente.
Cuentan que el techo parece una bóveda celeste.
Cuentan que pasadas las cuarenta jornadas son rodadas hasta los talleres de los artesanos de trinidad marina.
Cuentan que esos buenos deseos burbujeantes acumulados en su interior ascienden por espacios tubulares hasta la superficie, continuando su ascenso en busca de las estrellas.
Historias y proezas de los contadores de grandes historias a base de relatos pequeños.

Atrás en el tiempo llegaron rumores después confirmados.
Aquellos perdidos a la deriva encontraron el camino a casa… y desde entonces, saben que no están solos.
Aquellos bajo el mar los pudieron ver.
Aquellos dijeron que fue visto como algo efímero… que fue un momento onírico.
Aquellos cuentan que eran seres minúsculos dotados de una fuerza colosal.
Cuentan que el secreto de su magistral pulido está en sus diminutas manos…
Cuentan que viven en los grandes arrecifes de coral…
Cuentan que hay vegetación, plantas marinas que transforman los rayos solares…
Cuentan que esas plantas cambian su color antes de ser transformadas…
Cuentan que brillan de día y de noche… y que es en la noche cuando las transportan…
Cuentan que con solo una de ellas es suficiente para iluminar y combatir la oscuridad de los lechos marinos…
Cuentan que esa luz permanece en ellas eternamente…

Altas paredes de coral y plantas fosforescentes las protegen de las corrientes marinas.
Al final del desfiladero, en la noche, son trasladadas para su recogida.
Su nueva forma esconde su nuevo cometido.
Su interior colmará de luz perpetua los más oscuros abismos.
Destellos de azul, verde y rojo atraerán los bancos de porteadoras.
Su llegada lenta y luminosa es celebrada y acompañada por todos.
Posadas en el lecho esperan su turno.
Cuentan que al acercarse la fecha se reúnen cerca del arrecife esperando su momento.
Cuentan que cada una de ellas es recogida por sus largos y suaves tentáculos.
Cuentan que al alejarse parecen guirnaldas de luces saliendo de piñatas llenas de color.
Cuentan que se introducen en las grandes y veloces corrientes marinas.
Cuentan que la corriente multicolor recorre largas distancias combatiendo a la oscuridad.
Cuentan que una a una van saliendo de la corriente como estrellas fugaces.
Cuentan que con cuidado las depositan en los lugares más oscuros, allá donde la luz nunca ha estado.
Cuentan que si tienes la suerte de verlas, las medusas luminosas cargadas de buenos deseos te concederán uno por cada color de la trinidad marina.
Historias y proezas de los diminutos contadores de grandes historias a base de relatos pequeños.

En el universo diminuto las canicas son el mejor contenedor para guardar y transportar mensajes.
Generalmente estos mensajes suelen ser positivos y cargados de buenos deseos, pero en ocasiones, las canicas no son mensajeras de buenas noticias…
Los primeros en verla fueron los pulidores en la noche.
Descendía iluminando de rojo la oscuridad próxima al arrecife.
Su intenso color pronosticaba la gravedad de la situación y corrieron a su encuentro.
La rodaron hasta un claro entre corales y antes de entrar ya se podía escuchar el murmullo, toda la comarca les esperaba. Solo los más ancianos recordaban la llegada de otra igual muy atrás en el tiempo.
Cuentan que son mensajeras de los hermanos de la superficie.
Cuentan que arriba las cosas no están bien.
Cuentan que advierten de un peligro inminente.
Cuentan que a hombros de gigantes fueron testigos del desastre.
Cuentan que esa noche el gran arrecife enmudeció.
Cuentan que con los primeros rayos de sol se pusieron a trabajar sin descanso.
Cuentan que todas las comunidades marinas eran una sola, con un único objetivo.
Cuentan que solo cuando la canica roja dejó de brillar el mal estaba subsanado.
Cuentan que la canica volvió a ser transparente e inició su ascenso, esta vez cargada de buenos deseos.

El ciclo continúa y nuevas canicas se unen a él.
En la mañana siguiente a la partida nocturna de las medusas luminosas.
Con los primeros rayos solares, tras la noche, en un mundo que nunca duerme.
Las pequeñas grutas de coral se colmarán de ellas.
Un nuevo mundo para un nuevo cometido.
Cuentan que caen como luciérnagas en el plenilunio.
Cuentan que inmediatamente son rodadas hasta el arrecife.
Cuentan que allí permanecen hasta ser transportadas a las cavernas extractoras.
Cuentan que allí permanecen cuarenta días hasta quedar pulcras de burbujas.
Cuentan que tras la cuarentena son transportadas a los talleres de los artesanos.
Cuentan que allí son talladas y transformadas en diamantes de tres colores.
Cuentan que su luz es eterna e iluminará los abismos más oscuros.
Cuentan que unas medusas de luz las recogen en la noche.
Cuentan que, cargadas de buenos deseos, reposan en un mundo nuevo, iluminando lo desconocido.
Cuentan que tras su marcha, a la mañana siguiente, vuelven las luciérnagas.
Cuentan que el ciclo continúa y nuevas canicas se unen a él.
Diminutos contadores de grandes historias a través de relatos pequeños.

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S.O.S. NATURA
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NINGUNO ME REPRESENTA
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LOS BUENOS DESEOS
TRANSPORTE DE CANICAS
CARRERA DE CANICAS
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El premio para la canica por alcanzar la victoria es pasar al siguiente elemento (agua). Allí dará comienzo a su nueva vida y su nuevo cometido a manos de los Artesanos de la Trinidad Marina, pero… esa es otra historia.
TRILOGÍA DE LOS PROBLEMAS
EL BIEN MÁS PRECIADO
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SURREALISMO DIMINUTO
Una nueva aventura nos espera a hombros de gigantes.
OBRAS INDEPENDIENTES
Pero hay momentos en los que su objetivo es mandar u mensaje único, directo, potente y claro sobre una realidad, un recuerdo, una inquietud, una ilusión, una emoción…